DALIAN, China.- Justo en una fase en la que la economía mundial amenaza con entrar en una nueva recesión, la coyuntura dejará de tener en China a uno de sus pilares. Debido a que la inflación alcanzó estos meses su más alto nivel desde hace tres años, el primer ministro chino, Wen Jiabao, se ve forzado a establecer una política monetaria más austera. El Banco Central de Pekín subrayó que la estabilización de los precios es ahora la mayor prioridad. China, que representa ya más de una cuarta parte del crecimiento global, no podría ayudar al mundo en caso de una nueva recesión y no pondrá en marcha un nuevo paquete coyuntural de miles de millones como en 2008. La ralentización tendrá efectos sobre Alemania, Estados Unidos y Japón, que podrán exportar menos al gigante asiático. Por otro lado, una menor demanda de China es una buena noticia para los mercados de crudo, en los que los precios dejarían de subir tanto. (DPA)